Cookies y consentimiento: qué exige la normativa y los errores más frecuentes en las webs

Cookies y consentimiento: qué exige la normativa y los errores más frecuentes en las webs

Empresa por Equipo LegalCloud 4 min de lectura

El banner de cookies es probablemente el elemento legal más visible de una web… y uno de los que peor se aplican. Detrás hay dos normas que se combinan: el artículo 22.2 de la Ley 34/2002 (LSSI-CE), que regula el uso de cookies y tecnologías similares, y el Reglamento (UE) 2016/679 (RGPD), que define cómo debe ser un consentimiento válido.

Qué se considera “cookie” a efectos legales

La norma no se limita a las cookies clásicas: abarca cualquier dispositivo que almacene o recupere información en el equipo del usuario, como local storage, píxeles de seguimiento, identificadores de dispositivo o huellas digitales del navegador. Si tu web guarda o lee algo en el terminal del visitante, hay que mirar si se necesita consentimiento.

Qué cookies necesitan consentimiento y cuáles no

  • Exentas (estrictamente necesarias): las que permiten la comunicación, o las que son imprescindibles para prestar un servicio que el usuario ha pedido expresamente: sesión, autenticación, seguridad, carrito de la compra, equilibrado de carga o recordar la elección de idioma durante la sesión.
  • Con consentimiento previo: analítica, personalización no esencial, publicidad comportamental, redes sociales y vídeos incrustados que instalan cookies de terceros.

La exención se interpreta de forma restrictiva: que una cookie sea útil para ti no la convierte en necesaria para el usuario. Y el uso de herramientas de analítica de terceros suele requerir consentimiento.

Cómo debe ser un consentimiento válido

El RGPD exige una manifestación de voluntad libre, específica, informada e inequívoca, mediante una declaración o una acción afirmativa clara (art. 4.11). El artículo 7 añade que debes poder demostrarlo y que retirarlo tiene que ser tan fácil como darlo.

Los errores más frecuentes

  1. Cargar las cookies antes de que el usuario decida. Si los scripts de analítica o publicidad se ejecutan al abrir la página, el banner es decorativo.
  2. Casillas premarcadas o interruptores activados por defecto. El silencio o la inacción no son consentimiento.
  3. Entender que “seguir navegando” o hacer scroll equivale a aceptar. No es una acción afirmativa inequívoca.
  4. Un botón “Aceptar” destacado y un rechazo escondido en varios clics o en un enlace diminuto. Rechazar debe ser tan sencillo como aceptar.
  5. Información genérica o inexistente: no decir qué cookies se usan, con qué finalidad, quién las instala y cuánto duran.
  6. Agrupar todas las finalidades en un único “Aceptar todo”, sin permitir elegir por categorías.
  7. Condicionar el acceso a la web a aceptar sin ofrecer una alternativa equivalente, lo que puede invalidar el carácter libre del consentimiento.
  8. No poder cambiar de opinión. La configuración debe ser accesible en cualquier momento, por ejemplo con un enlace permanente en el pie de página.
  9. No conservar la prueba del consentimiento (cuándo, qué versión del texto, qué elecciones).
  10. Política de cookies desactualizada que no coincide con las cookies reales que instala la web.

Qué debe decir tu política de cookies

  • Qué son las cookies y qué tipos usa tu sitio.
  • Para cada una (o cada familia): nombre, titular (propio o tercero), finalidad y duración.
  • Cómo aceptar, rechazar o cambiar la configuración en cualquier momento.
  • Cómo eliminarlas desde el navegador.
  • La relación con tu política de privacidad cuando las cookies implican tratamiento de datos personales.

Una revisión rápida de tu web

  1. Abre la web en una ventana privada y, sin aceptar nada, mira en las herramientas del navegador qué cookies y qué peticiones de terceros se crean.
  2. Comprueba que el botón de rechazar es tan visible como el de aceptar.
  3. Rechaza y verifica que, tras recargar, no se instalan cookies no exentas.
  4. Localiza el acceso para modificar la elección y comprueba que funciona.
  5. Compara la lista real de cookies con lo que dice tu política.

Mantén el texto alineado con la realidad

La política de cookies cambia cada vez que añades una herramienta o un proveedor. Gestionarla como un documento versionado, con historial y publicada desde un único sitio —por ejemplo con LegalCloud— evita que el texto de la web se quede atrás respecto a lo que realmente ocurre.

La AEPD publica una guía específica sobre el uso de cookies en aepd.es, y el Comité Europeo de Protección de Datos ha emitido directrices sobre el consentimiento en edpb.europa.eu. Este artículo es informativo y no sustituye el asesoramiento jurídico para tu caso.

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